Autor: Andrea Suárez
En
el año 1927 aconteció que un grupo de escritores contemporáneos se enlazaron
para así llamarse generación, esta generación se interesó en hacer un homenaje
a un poeta escritor digno de su admiración quienes muchas de sus obras fueron
objeto de exégesis, este poeta es Luís de Góngora y Argote, cuyo homenaje hecho
por este grupo de escritores los llevo a tomar el nombre de lo que pronto se
convertiría en una corriente. “la generación del 27”, así es conocida la
corriente a la que distintos autores pertenecieron, entre estos se encuentra
Gerardo Diego, reconocido por ser poeta y escritor con una prolífica obra
literaria que se caracteriza por ser vanguardista jugando a la vez con la
libertad en su forma y con una imaginación creadora proveniente del ultraísmo.
En
su recinto poético existe un poema en particular que se caracterizar por tener
una apropiación de las palabras a la vez que sobresale el “yo poético”, este
poema es titulado “palabras proféticas” al inicio dirigido a san Juan de la Cruz y a
continuación las palabras expresadas ilustremente por Gerardo Diego. En el
poema se trasmite la sensación de una fase de la vida, aquel momento en que
realizas una introspección y comienzas por descubrir que ya queda “poca tela
por cortar”, aún, sin el miedo de sobre-existir y con ansias de expandirse
durante unos meses más, perdonando y olvidando, olvidándose de los colores de
su mocedad y de las fatigantes esperas de egregios, porque sin moverse todo
llega a quien merece.
Dicho
poema está constituido en cuatro estrofas con cuatro versos entre trece y
catorce silabas cada uno, por su métrica se ubica que son de arte mayor con
rima consonante, se le conocen como versos alejandrinos, el poema posee un
lenguaje sencillo elaborado, ya que son pocas las palabras complejas en él, sin
dejar de lado lo elaborado, ya que sí se
nota la presencia de figuras retoricas tales como la prosopopeya “perdonar a la
lluvia su vocación profunda” ya que atribuye cualidades propias de seres
animados a otros inanimados, metáfora que se encuentra a lo largo del poema ya
que no hacemos una lectura literal de este, sino, trasladamos las palabras a un
aspecto simbólico que en perspectiva podría retratar la condición humana tanto
para decir que “el hombre nace, crece, se reproduce, y muere”.
En
el instante en que el lector tiene el poema “palabras proféticas” frente a sus
ojos se ve obligado a detenerse y hacer un análisis para hallarle sentido, ya
que una lectura corrida por sí sola no basta para conjugar el yo poético y el
discernimiento como primera impresión.
En
esta etapa de la historia los escritores buscaban revindicar la memoria
española con sus escritos y Gerardo Diego no es la excepción a esto; el hecho
de que el poema tenga una dedicatoria crea un espacio íntimo en el que incluso
el lector se siente prolongado a este tipo de fraternidad lo que hace al poema
dulce al momento de leerlo. Recomiendo el poema a quien le guste la buena
literatura al mismo tiempo que invito a que hagan un análisis profundo a este,
que en pocos versos ha logrado manifestar sentimientos humanizantes, aún, sin emplear
verbos sustantivos que se refieran al hombre como tal propiamente.
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